‚ŹįūüďĖ: 3 min.

‚ÄúCoff, coff.‚ÄĚ

¬ŅQuieres agua? Le pregunt√≥ su compa√Īero de trabajo a trav√©s de su cubrebocas. Aristo intentaba mantenerse erguido y no quiso tocarse el pecho, que le dol√≠a hasta explotar, para evitar un escenario de p√°nico. Le hizo una se√Īal amable a su compa√Īero con la mano para hacerle saber que todo estaba bien, apuntando a su cuello como si algo se le hubiese ido ‚Äúpor el camino viejo‚ÄĚ.

Tratando de aparentar normalidad, camin√≥ hacia el ba√Īo para remojarse la cara y recobrar compostura. Volteaba a ver su cara mojada en el gran espejo que cubr√≠a toda la mitad superior del muro, cuando de pronto cay√≥ en cuenta que eran las cuatro de la tarde. Entre los varones de su piso que usaban ese ba√Īo era ya una broma cotidiana que solo los valientes entraban al sanitario despu√©s de esa hora, pues se enfrentar√≠an al inevitable olor f√©tido ya caracter√≠stico de estos espacios, que no se ir√≠a hasta el siguiente turno de limpieza, una vez que los oficinistas salieran rumbo a sus hogares. Aristo se miraba a s√≠ mismo mientras ca√≠a en cuenta que el apretujado cubo de azulejos no emanaba su caracter√≠stico olor, y que eso no era posible pues la mayor√≠a del personal de ese piso se encontraba laborando. Presion√≥ repetidamente el nozal del jab√≥n y se acerc√≥ la rosada pasta a su nariz: nada. Se enjuag√≥ el jab√≥n olvidando los 20 segundos, se sec√≥ como pudo las manos, volvi√≥ a toser, se volvi√≥ a mirar al espejo y tembl√≥, esta vez de miedo. Regres√≥ a su escritorio con el cubrebocas puesto y, tratando de disimular, le dijo a su compa√Īera de espacio que por favor avisara que ten√≠a que irse de la oficina a atender una emergencia familiar. Decidi√≥ bajar las ocho plantas entre su oficina y la salida del edificio por las escaleras, tratando de agitarse lo menos posible pero con cientos, miles de ideas saturando su tren de pensamiento.

Caminaba con la mirada al piso hacia la parada del cami√≥n, tratando de llevar un paso que le evitara toser o perder el aliento. Una profunda verg√ľenza le invad√≠a conforme se acercaba a la esquina; si estaba contagiado, ahora se lo repartir√≠a al resto de los pasajeros. En ese corto trayecto hab√≠a perdido la confianza en el cubrebocas y el resto de las medidas que √©l hab√≠a seguido rigurosamente para mantenerse a salvo. ¬ŅEn qu√© momento pudo sucederle, si como todos, √©l solo sale a comprar v√≠veres y a trabajar? Llevaba meses sin ver a sus padres o hermanos, el bar de los viernes era cosa del pasado e incluso la relaci√≥n que hab√≠a comenzado a finales de febrero hab√≠a decidido terminarla al no tener m√°s opci√≥n que el tel√©fono para continuar conoci√©ndose. Mientras las im√°genes de respiradores, enfermeras y hospitales saturaban su mente, decidi√≥ detenerse unos pasos antes de la parada y gastar el dinero -que no sabr√≠a s√≠ gastar√≠a en unos meses- en pedir un auto que lo llevara a su direcci√≥n. ‚ÄúMejor una persona que 20‚ÄĚ, titube√≥ su mente mientras confirmaba el pedido. Le indic√≥ al conductor que para la seguridad de ambos, abrir√≠a a medias las dos ventanas traseras para que corriera el aire. Durante los 20 minutos del trayecto, Aristo trat√≥ de mantener su cara fuera de la ventana. Al llegar a su destino, el conductor le pregunt√≥ si se encontraba bien al notar sus ojos llorosos. Le minti√≥ en su respuesta y culp√≥ a la poluci√≥n del aire que le atac√≥ por asomarse a la ventana, despidi√©ndose r√°pidamente y saliendo del veh√≠culo con cuidado para no toser ni caerse. Al pasar la puerta de la entrada de su edificio y sentirla cerrarse a sus espaldas, esas l√°grimas que hab√≠an ca√≠do en el trayecto mientras se cuestionaba si ese d√≠a hab√≠a sido la √ļltima visita a su lugar de trabajo se volvieron un desahogo desconsolado de tres minutos mientras intentaba mantenerse de pie. El espasmo de llanto le hizo evidente que comenzaba a tener dificultades respiratorias. Hab√≠a llegado el punto de su vida que tanto temi√≥: el momento de las despedidas, el tiempo de decir adi√≥s.

Nota: este escrito es ficción inspirada en la realidad.

РCréditos de la fotografía de portada (Picture credit): VioletaStoimenova/E+/Getty Images Plus, de éste artículo de Science News.